PAISAJEO 2018 ®
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PAISAJE PRODUCTIVO: Salinas de Galerazamba | El mar rosado de Colombia

 

 

 

Al hablar de paisaje nos referimos a una porción de la superficie terrestre que ha sido modelada, percibida e interiorizada a lo largo del tiempo por un grupo de personas que habita en un determinado lugar. Está lleno de símbolos y representaciones que encarnan la experiencia y las aspiraciones de la gente; acciones que se convierten en manifestaciones culturales, así como símbolos que expresan pensamientos e ideas. El paisaje no simplemente nos presenta el mundo tal cual es, sino que se trata de una construcción de este, una forma de verlo y habitarlo.

 

Desde la dimensión cultural, el paisaje es entendido como espacio de relaciones culturales con el contexto. El paisaje surge como expresión de la existencia y como forma de representación en el espacio y el tiempo, de la relación que el hombre establece con la naturaleza. John B Jackson afirma que “paisaje está diseñado con formas inteligibles que responden a diferentes características: habitar, cultivar, cosechar, disfrutar y conservar de manera sostenible para la economía y la ecología.”De esta manera se introduce la dimensión cultural al paisaje afirmando que no podría entenderse desvinculándolo de la gente y el entorno, sino que se crea a partir de las estructuras y las relaciones que el hombre construye para saciar sus necesidades.

 

 

Fotografía: Yomaira Grandett/ El TIEMPO.COM

 

 

 

Cada modalidad de cultivo y cada método de explotación ha generado una cultura, unas formas de vida y una manera de ver el mundo, configurado un entorno paisajístico único que están determinado por un entorno natural, pero que son fundamentalmente producto de la acción colectiva de los pueblos que habitan el territorio durante decenas de siglos, actuando con el sitio y la materia, definiendo espacialidades, memorias e identidades. Cada uno de estos actos culturales que muestran los hábitos, creencias y concepciones más profundas de estos pueblos son los que determinan su cultura, quedando cada uno de estos actos culturales tallados en el territorio, cobrando una forma concreta y convirtiéndose en la máxima expresión de esa cultura, resultado de la mezcla de lo que se denomina paisaje.

 

Alrededor del mundo existe múltiples ejemplos de territorios intervenidos y transformados con un fin aprovechable, en donde las comunidades buscan hacerlos habitables y productivos para su beneficio, otorgándoles un valor y un significado. En la amplia gama de paisajes en Colombia, gracias a la riqueza y variedad de su geografía, son múltiples los territorios reconocidos por el valor productivo y uno de esos ejemplos es el caso de las Salinas de Galerazamba.

 

Fotografía: Yomaira Grandett/ El TIEMPO.COM

 

 

 

A tan solo 40 minutos de Cartagena, Colombia, se encuentra un paisaje que resulta alucinante en donde el mar se tiñe de rosa. Se trata de las Salinas de Galerazamba, un lugar de mucha historia y tradición que fue abierto al turismo a mediados de marzo de 2019, luego de tres años sin exploraciones y que hasta ahora muchos colombianos y extranjeros conocen de su existencia.

 

El corregimiento de Galerazamba, forma parte del municipio de Santa Catalina, el único municipio del departamento de Bolívar que tiene frente costero, junto con Cartagena. El lugar cuenta con una gran historia y sus descomunales salinas se roban todo la atención, por sus aguas de color rosado intenso.

 

Galerazamba fue fundada el 15 de agosto de 1515 por el conquistador español Diego de Nicuesa. Cuenta la leyenda que el nombre del corregimiento se originó por la unión del Cacique Zamba y su mujer, Galera. Ellos fueron los abuelos de la famosa India Catalina ; La mujer célebre que le sirvió de guía a Pedro Heredia, el fundador de la ciudad de Cartagena de Indias, durante su recorrido por las tierras de la Costa Atlántica.

 

En honor a la India Catalina le fue puesto el nombre al municipio al que políticamente, pertenece Galerazamba - Santa Catalina. Así es que este lugar hace parte de la historia patria de Colombia.

 

Fotografía: elheraldo.co

 

 

Sin lugar a dudas, el mayor atractivo de este corregimiento es su mar rosado compuesto por un conjunto de salinas costeras comunicadas (enormes piscinas rojizas, salpicadas por grumos blancos de sal) que se extienden por hectáreas junto al mar que se alimentan por gravedad de sus aguas.

 

El espectáculo natural se debe a un alga llamada “artemisa salina” que habita en las aguas de Galarazamba, conformando un paisaje único y espectacular. Sin embargo, este fenómeno solo se da en temporada de verano, pasado el mes de abril, y con el inicio del invierno en el país, se disuelven las partículas que dan el majestuoso color, siendo también esos meses los más productivos del año para sus habitantes. 

 

La Artemia salina es una especie de crustáceo propia de aguas salobres - Nace principalmente en época de invierno, antes del proceso inicial de concentración del agua en las piscinas, en donde se reproduce, pone los huevos y muere. A medida que el agua va cogiendo el grado de salinidad, de concentración, va cogiendo el color rojo.

 

Según sus habitantes el color rojizo juega un papel fundamental dentro del proceso, debido a que sirve como filtro, permitiendo que los rayos solares penetren más en el fondo del agua, ayudando a evaporar el agua. Un proceso natural que no contiene ningún químico ni sustancias para agilizarlo.

 

 Fotografía: Gobernación de Bolivar

 

 

A diferencia de otros pueblos de la Costa Norte de Colombia, los habitantes de Galerazamba han concentrado su manera de subsistir en la extracción de sal, una labor que no es sencilla. El proceso se realiza en temporada seca, época en la que no hay lluvia. Una labor que no cualquiera persona puede realizar, debido a que requiere de dedicación y un arduo trabajo que es transmitido de generación en generación.

 

Galerazamba tiene una reconocida trayectoria en la producción de sal. En este lugar desde tiempos prehispánicos, las comunidades indígenas extraían la sal marina de sus costas de manera artesanal. En el lapso colonial, Galerazamba suministró de sal a las ciudades costeras, principalmente a Cartagena de Indias.

 

Al comenzar el siglo XX, el Estado nacionalizó la producción de sal marina (Manaure y Galerazamba), y la sal de mina (Nemocón, Zipaquirá y Upía). En 1942 la explotación de sal quedó a cargo del Banco de la República, como recurso estratégico del Estado. Es conocido por ejemplo que con la sal, el gobierno financió los créditos para sostener el suceso de la guerra con Perú en el año de 1928.

 

En este lugar se vivieron décadas de bonanza - El pueblo contaba con servicios públicos de calidad, dos escuelas de primaria y colegio de bachillerato. Además de acueducto, una oficina de Telecom, hospital, viviendas obreras modernas, teatro, balneario y casino para los trabajadores de la compañía.

 

A mediados de los años 1990, la explotación de sal quedó en manos de privados, llevando así a Galerazamba en una etapa crítica. Entre los años de 1970 y 1991 la explotación de la sal quedo a cargo del Instituto de Fomento Industrial –IFI Concesión salinas, quien inició el proceso de neoliberalización de la sal, que llego a su fin en el 2008 cuando el IFI fue liquidado completamente. Los efectos de la privatización de la sal, significaron para Galerazamba, la desvinculación entre desarrollo local y explotación minera. Durante este mismo periodo también fue anulado el Decreto 0623 de 1951 que permitió la venta del territorio a empresarios privados, quienes no asumieron ninguna clase de compromiso con el fomento económico y social de la comunidad. De esta manera llega a su fin una de las escuelas y el colegio de bachillerato, el hospital es desmantelado, así como los escenarios sociales existentes y la antigua carretera que comunicaba al municipio de Santa Catalina con el corregimiento, quedando convertida en una camino destapado que dificulta la comunicación terrestre. Ahí se acaba el empleo y viene la peor época para Galerazamba.

 

 

Fotografía: Yomaira Grandett/ El TIEMPO.COM

 

 

Recientemente esa época de decadencia y olvido quedo para la historia; el pueblo se está reinventado gracias al empuje de sus habitantes y el turismo. Tras tres años sin ser explotadas las salinas, el pasado mes de marzo gracias a una iniciativa, respaldada por el gobernador del departamento de Bolívar y el Ministerio de Minas y Energía, a través de la Agencia Nacional Minera; se aprobó un nuevo proyecto para que las comunidades extraigan la sal, teniendo en cuenta que son ellos los que conocen la actividad, el proceso y el momento exacto cuando las salinas dan lo mejor de sí.

 

A diferencia de la concesión anterior, que mantuvo durante una década ‘Salinas de Galeras’, de propiedad de unos inversionistas que contrataban la operación de este mágico lugar con nativos a quienes les pagaban unos honorarios por cada tonelada extraída, en esta oportunidad el concesionario será la propia comunidad, la que a su vez operará el sistema y extraerá la sal y demás productos que serán comercializados en los distintos mercados del mundo.

 

 Fotografía: instagram @cabier 

 

 

Hoy la nueva ilusión renace para las familias de Galerazamba, quienes aspiran a sacar 30 mil toneladas de sal de su territorio,  en donde un alto porcentaje ya tiene mercado en Estados Unidos y cuyas ganancias representan alrededor de 700 millones de pesos.

 

Las salinas de Galerazamba se han convertirán no sólo en una fuente de oportunidades mineras, sino también en un renovado atractivo turístico de la zona norte del departamento de Bolívar, en donde la comunidad también comienza a organizar la promoción turística, para dar a conocer la manera como se cultiva la sal marina de forma artesanal, su proceso físico-químico, así como su historia, proceso de cristalización, uso y comercialización.

 

La transformación simbólica del territorio en el paisaje productivo de la sal de Galerazamba, surge de la creación que hace el salinero con su trabajo y el entorno. Lo construye con elementos fuertemente asociados al paisaje, moldeándolo con un enfoque productivo. Al contemplar los parajes transformados con objetivos productivos, se observa una construcción que asocia cultura y territorio, conformando un paisaje particular e irrepetible único en Colombia que no solo es destacable por su belleza sino por la cultura y el trabajo que hay detrás de este.

 

Texto: Jaime Ramirez H.©

 

 Fotografía: Gobernación de Bolívar

 

 

 

 Bibliografía

 

1.  Taller. Paisajes culturales: Comprensión, protección y gestión 2010. Pg 2

http://blog.redbus.co/naturaleza/galerazamba-mar-rosado/

https://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/reviven-las-salinas-de-galerazamba-342918

https://www.desdeabajo.info/economia/itemlist/tag/explotaci%C3%B3n.html?start=30

https://www.elespectador.com/noticias/nacional/bolivar/rosa-intenso-se-reabrieron-las-salinas-de-galerazamba-en-bolivar-galeria-845263

 

 

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