PAISAJEO 2018 ®
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EN NOMBRE DEL “DISEÑO PAISAJÍSTICO”

 

 

 

Diana Salazar Moreno 1

 

Observatorio de Paisaje de Bogotá 2

 

 

 

Como Arquitecta y Magister en Arquitectura paisajística, específicamente de Diseño y Planificación del Paisaje en Argentina (2014), he tenido la oportunidad de trabajar en las principales oficinas de Arquitectura del paisaje de Colombia, así como desarrollar proyectos independientes, participar en la Fundación Cerros de Bogotá (2015), ser miembro de la Sociedad Colombiana de Arquitectos paisajistas SAP desde 2014 y del Observatorio del paisaje (2017 – 2018), en el 2016 inicie a trabajar en el Jardín Botánico como Coordinadora de Paisajismo, cargo en el cual me enfrenté con diversos retos que terminaron en mi renuncia en diciembre del 2017 debido a que no compartía la visión de la actual administración.

 

Las talas masivas que se están realizando en Bogotá, que han indignado a los Bogotanos, tanto vecinos, como periodistas y ambientalistas también me han indignado, no solo por la gran pérdida de árboles que prestan múltiples servicios ambientales, ecosistémicos y de paisaje, sino porque además se están realizando en nombre del “Diseño paisajístico”.  Duré varios meses en silencio con la esperanza que los proyectos que pensaba desarrollar el Jardín Botánico de Bogotá se desvanecieran gracias al aporte de adecuados conceptos técnicos en manos de profesionales con criterio, y a pesar de que no logré dar opciones que fueran aceptadas, en las últimas semanas se hizo tangible lo que en su momento pensé que era una locura.

 

El diseño del paisaje en Colombia, es una disciplina relativamente reciente, aproximadamente desde los años setentas, tiempo en el cual muchos profesionales o expertos del paisaje, han trabajado por abrir camino en una disciplina que puede aportar mucho en términos de ecología del paisaje. Esta disciplina evoluciona en paralelo a las necesidades que surgen del deterioro de las condiciones ambientales que presentan las ciudades y a su vez a la necesidad de proteger y gestionar los paisajes culturales y naturales, cuestión que en nuestro país se ha dado en paso lento pero seguro, gracias a los pioneros que trabajan activamente por ello.

 

Los convenios internacionales y políticas públicas en materia de ambiente, establecen la necesidad de caminar hacia un modelo sostenible a nivel internacional y local, y en ese contexto el diseño de paisaje se integra desde un concepto de paisaje complejo, no solo referido a lo visual y estético, sino un paisaje[1] que como construcción social materializa las relaciones de una sociedad con el territorio que habita, el cual corelaciona conceptos de la ecología, como la conectividad y la biodiversidad, y los servicios ambientales, desde la óptica de los beneficios que presta un paisaje para diversas especies e incluso el papel activo del diseño de paisaje que se requiere para tener ciudades resilientes y que aporten a la mitigación y adaptación del cambio climático. Resulta entonces que en el diseño y planificación del paisaje se incorpora una mirada en la que los recursos naturales, dejan de ser objeto de una mera explotación y centra la atención en buscar armonía y equilibrio en la apropiación del hombre en el territorio.

 

 

 

Desde la Iniciativa Latinoamericana del Paisaje con sus siglas LALI, se ha construido un concepto de paisaje el cual “se define como un espacio/tiempo resultado de factores naturales y humanos, tangibles e intangibles, que al ser percibido y modelado por la gente, refleja la diversidad de culturas” (Definición construida por los miembros LALI de la región https://lali-iniciativa.com/), en ese sentido el paisaje Bogotano es el reflejo materializado de diversos factores que han confluido en nuestro territorio, no es un azar,  ni se ha construido de la noche a la mañana y tampoco ha sido resultado de un diseño planificado en muchos casos. Pero en los casos en los que se puede planificar, como en los grandes proyectos de infraestructura, existe una enorme responsabilidad en cuanto a los lineamientos de diseño del paisaje, otro tema clave a desarrollar con todos los proyectos que se avecinan.

 

Como primera medida en el diseño del paisaje intervienen numerosas y diversas variables, aspectos de carácter cultural y ambiental (Iglesias, 2012). En la aproximación de un proyecto de paisaje, la lectura e interpretación del paisaje existente se convierte en prioridad,  implica no solo una visión técnica de reconocimiento, sino también de sensibilidad para identificar los valores y características del paisaje que lo hacen singular. Intervenir en el paisaje se convierte en una puesta en valor del paisaje existente y en proyectar el mejor escenario posible desde el potencial del lugar teniendo en cuenta las condiciones ambientales y la relación de sus habitantes con el mismo, en ningún lugar caben los gustos personales o los prejuicios estéticos.

 

Teniendo en cuenta lo anterior, recuerdo a uno de los grandes maestros que he tenido, quien me enseñó que el diseño de paisaje no se trata de quien lo hace, sino en reconocer los lineamientos, necesidades del lugar y brindar de una manera coherente respuesta. Otra gran maestra, me enseño que la apuesta del diseño del paisaje consiste en relacionar el paisaje propuesto con la comunidad, a través de pistas que conectan la importancia de la biodiversidad y vocación natural con las experiencias del que las vive. Por eso me resulta indignante, cuando por fin los ciudadanos expresan el concepto de “diseño paisajístico” se refiera a la devastación y desarraigo causado por talas injustificadas de la Alcaldía.

 

El diseño paisajístico es mucho más complejo que escoger dos especies vegetales, establecer una distancia entre ellas e imponerlo pasando por encima de la comunidad que lo habita. Muchos estamos en la tarea, desde la academia, desde las organizaciones no gubernamentales, desde emprendimientos editoriales, desde el arte, desde las oficinas de paisaje, de visibilizar la integralidad del concepto de paisaje, la necesidad de reconocer los valores que lo caracterizan, de  realizar actividades pedagógicas para sensibilizar e incluso de participar en las políticas de apropiación del espacio público.  Por tanto no es justo que en nombre del “diseño paisajístico” promuevan proyectos que no tienen coherencia con el lugar, que no han sido concebidos desde el paisaje y las personas que lo habitan, y que enloden una disciplina que está en la lucha por consolidarse en nuestro país.

 

Hay que reconocer que el papel activo de las comunidades y en general de la opinión pública en torno a estas decisiones, demuestra un empoderamiento que evidencia la importancia de la disciplina en los contextos actuales, esa participación y gobernanza hacen parte del diseño del paisaje, tema que ha sido invisibilizado por la administración distrital. Les pido a los ciudadanos que nos permitan mostrarles que el diseño de paisaje es más que lo que promulga la Alcaldía, y que somos muchos los que estamos trabajando en pro de preservar, gestionar y proteger nuestros paisajes.

 

 

Referencias:

 

Iglesias, Verónica; Diseño paisajístico en el trópico, Consideraciones para el caso Colombiano.2012. Ed. Universidad del Valle

 

[1] Arquitecta de la Universidad Piloto, Magister en Arquitectura paisajista: Diseño y planificación del paisaje, Universidad Católica de Córdoba, Argentina. Coordinadora de Paisajismo, en la Subdirección Técnica Operativa, del Jardín Botánico de Bogotá en el periodo de Abril de 2016 a Diciembre de 2017. Profesora cátedra Pontifica Universidad Javeriana, Componente ambiental en Centros urbanos. arqdianasalazar@gmail.com.

 

[2] El Observatorio del Paisaje de Bogotá –OPB– surge a partir de una iniciativa ciudadana que busca responder al interés colectivo de reconocer el paisaje como elemento vital en la estructura del territorio habitado; así como poner en relieve la valoración de determinados lugares por parte de los ciudadanos, según sus relaciones y prácticas culturales en la ciudad de Bogotá.

 

[3] La Convención Europea del Paisaje (2000) lo define como: “Cualquier parte del territorio, tal como es percibida por las poblaciones, cuyo carácter resulta de la acción de factores naturales y/o humanos y de sus interrelaciones”.

 

 

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