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EL JARDÍN SURREALISTA DE EDWARD JAMES - Exploraciones surrealistas y un jardín escultórico | México

 

Uno de los ideales humanos al salir de nuestro entorno habitual es conocer e impregnarse de nuevas experiencias, llegándose a conseguir al alejarse de las ciudades, donde nos surge un espíritu explorador ávido por adentrarse en sitios recónditos del territorio aparentemente inexplorado.

 

Adentrarse en la sierra Huasteca nos da esa sensación de incertidumbre y anhelo, al reconocer el wilderness que nos ofrecen las oscilantes montañas de bosque perennifolio del trayecto a Xilitla, haciéndonos pensar en aquellos tiempos donde la exploración y el descubrimiento de nuevos territorios era una profesión y que podemos leer en los libros de Olmosted y Shackleton.

 

Desde Xilitla nos dirigimos a un lugar que en apariencia está perdido en el tiempo, olvidado y en espera de ser explorado, el jardín surrealista de Edward James, es un espacio contemplativo e interactivo que surge de la imaginación e ideales surrealistas del artista y mecenas británico Edward James, famoso por ser gran impulsor de la corriente surrealista así como de mantener gran cercanía con sus artistas más representativos, llegó a México a finales de los años 40 y es aquí donde decidió concebir este jardín del Edén.

 

 El conjunto surreal del jardín a pesar de ser una construcción reciente, hace sentir a uno como un explorador en tierras salvajes donde una civilización alguna vez habitó y solo quedan los vestigios arquitectónicos de su legado, plasmados en formas complejas que evocan elementos arquitectónicos de ordenes clásicos mezclados con simbolismos y formas naturales bastante sinuosas que dotan de cada espacio con una sensación de asombro y anhelo por seguir adelante, queriendo conocer lo que nos depara este jardín salido de un cuento fantástico, del que nuestra vista nos cautiva con la arquitectura ahí creada y perfectamente mezclada con la naturaleza, la cual no teme en adentrarse y apropiarse de lo construido por el hombre.

 

 

Dentro del jardín los edificios se conectan por pequeños senderos de piedra ligeramente visibles apenas para el paso de 1 persona, y en otras partes con caminos sumamente decorados y amplios como siendo parte del acceso a un castillo con la majestuosidad de tiempos antiguos. Cada uno de los edificios es diferente y lleva un nombre que lo caracteriza por el imaginario con el que se concibió, algunos como el cinematógrafo, la casa de los flamingos, el palacio de bambú, la casa del venado, etc. forman parte del jardín y van apareciendo a lo largo del recorrido sinuoso y laberintico dentro de una topografía igual de compleja y a la vez magnifica.

 

La naturaleza es un elemento protagónico y que se nos muestra de distintas formas en todo el jardín, vegetación, fauna y agua son los más importantes; este último cobra fuerza en la parte baja del jardín, al final del recorrido, donde ya emergieron una gran cantidad de estructuras, uno se topa con una impresionante cascada y las pozas, con gradas y columnas circundantes, que te asemejan un paisaje idílico digno de contemplación y asombro.

 

La construcción del jardín se detuvo en 1984 con la muerte de Edward James, aunque realmente nunca existió un master plan ni un proyecto concreto, sino una construcción con la marcha del tiempo y la imaginación; el jardín lo heredó la familia de su amigo Plutarco Gastélum y para 1991 abrió sus puertas al turismo y declarado monumento artístico nacional en 2012.

 

 

Texto e imágenes: Daniel Serrano Villamayor ©

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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