PARQUE BIBLIOTECA JULIO MARIO SANTO DOMINGO | Diana Wiesner


ESPACIOS VERDES COLECTIVOS PARA FOMENTAR LA LECTURA EN BOGOTÁ


Además que tratarse de un conjunto cultural, el parque biblioteca Julio Mario Santo Domingo es un espacio que promueve el amor a la lectura y enriquece la experiencia de los visitantes. Son 5,5 hectáreas llenos de espacios verdes arborizados con especies nativas, senderos peatonales y juegos infantiles, en donde el protagonista es la naturaleza.



El diseño de paisaje buscó romper con los esquemas tradicionales de manejo del espacio público en Bogotá, generando un aporte significativo a la discusión, sobre cómo deberían ser concebidos los espacios de encuentro en los siguientes términos:


1. Ofrecer un entorno social que aumenten los valores de solidaridad, equidad y respeto por el otro haciendo lo público un continuo entre exterior e interior.


2. Respetar las prexistencias geográficas tales como árboles estigmatizados en Bogotá: Eucaliptos monumentales que hacen parte de la memoria de la zona retirando el edificio hacia atrás dejando un generoso espacio a la calle para el encuentro y la experiencia de pasar, estar y acceder.


3. Poner en valor lo común y lo ordinario: Inclusión de especies que no requieren mantenimiento y que traen la memoria de lo espontaneo y lo nativo dentro de una estética ecológica, debatida y cuestionada en los proyectos convencionales con mantenimientos “manicure”y podas permanentes.


4. Romper esquemas establecidos en rígidas Cartillas de lo Publico en Bogotá proponiendo materiales permeables y reciclados “no permitidos” tales como el triturado de ladrillo, de madera y de carbón; o como ladrillos permeables a estos materiales.


5. Permitir la libre expresión de los afectos personales y del individuo en materiales que lo facilitan como el triturado de ladrillo en el suelo donde observamos notas de amor o juegos de “triqui” que se borran con la lluvia.


6. Prioridad a la experiencia de llegada alejando el edificio y transformando la entrada en un recorrido que da prioridad a personas con problemas de movilidad.


La rampa – escalinata de encuentro es el elemento que permite que el auditorio interno de conciertos más importantes de la ciudad no requiera de sistemas de refrigeración artificial. (Eficiencia energética)


7. Impacto estético en la calidad de un paisaje construido con significado duradero en el entorno que lo rodea - mejora en las condiciones contextuales prexistentes.


8. Economía en la puesta en práctica de la construcción y bajo impacto en el ciclo de vida del proyecto. Alta proyección por afluencia y significado en el contexto cultural que se proyecta.



El trazado del espacio público se concibe a partir de una grilla ordenadora que se van traslapando, hasta conformar cuadros de distintos materiales que dan lugar a los diversos espacios. En la zona de la escalera los rectángulos son más pequeños debido a que se adaptan a la pendiente para conformar los escalones que dan acceso a la biblioteca, mientras que los otros son mucho más amplios generando las zonas de estar.


Su materialidad varía de acuerdo a la localización y uso, entre concreto ocre, polvo de ladrillo o coberturas vegetales. Un juego de tonalidades en donde el verde de la vegetación se combina con el naranja del polvo de ladrillo y el blanco del concreto, potenciando la experiencia de los visitantes y enriqueciendo el lugar.



A lo largo de esta gran grilla se localizan una serie de bancas en concreto, en donde las personas puedan sentarse a leer, interactuar, o simplemente contemplar el paisaje. En los andenes se utilizó adoquín ecológico, el cual permite crecer la vegetación entre medio, convirtiéndose en una transición entre la zona de parque y el entorno construido. Un lugar en donde los visitantes, la experiencia de lectura y los eventos culturales se enriquecen con la permeabilidad y flexibilidad de los espacios.


En cuanto a la vegetación del parque, se conservan los arboles pre existentes y se realiza un proceso de restauración que incluye la siembra de especies nativas tanto de coberturas vegetales como individuos arbóreos en donde se destaca el sietecueros rastrero (atractor de polinizadores), helechos, palmas bobas y yarumos plateados, los cuales contribuyen a generar un micro-paisaje con mayor biodiversidad.



Un lugar que se ha convertido en el punto de reunión de diversos orígenes socio-económicos, de estudiantes, aficionados por la lectura, abuelos y jóvenes, que ahora tiene la oportunidad de compartir en este espacio colectivo. Su construcción ha logrado generar extraordinarios beneficios para los habitantes de Bogotá, especialmente a quienes residen en las localidades de Usaquén y Suba, al norte de Bogotá. El lugar ha sido apropiado por la comunidad, el cual no solo se ha convirtiendo en un icono dentro de la ciudad, sino también en una muestra que si es posible diseñar espacio púbico de una manera diferente a la habitual.



Diseño Arquitectónico: Arq. Daniel Bermúdez y Ramón Bermúdez

Diseños paisajísticos espacio Público: Arq. Diana Wiesner Ceballos

Ubicación: Bogotá, Colombia.

Ejecución: Inicio 1 de agosto 2008 – Terminación construcción 31 enero 2010

Área: 5,5 has

Costo: $ 7.878.818.604 COP

Tipo de cliente (privado o público): Publico Alcaldía Mayor (mixto) y Fundación Santo Domingo (privado).

Colaboradores: Arq. Evelyn Delgado, Arq. John Oscar Delgado, Arq. Rodrigo Dávila, Arq. Ramón Bermúdez, Arq. Nicolás Van Hemelryck, Arq. Jean Carlo Sánchez

Fotografías: Cortesía Diana Wiesner AYP