5 MIRADAS SOBRE EL PAISAJE

LA CONECTIVIDAD ECOLÓGICA COMO BASE PARA UNA NUEVA EXPERIENCIA DEL PAISAJE



Mediante el ejercicio propuesto sobre el ámbito del río Ripoll (Barcelona), se busca establecer una nueva forma de abordar el proyecto de paisaje y del territorio, que permita a través de una estrategia de mejora de la conectividad ecológica transversal y longitudinal, configurar un medio que permita la convivencia de los diferentes modos de vida y experiencias de los actores humanos y no humanos. Para el desarrollo del ejercicio se proponen 5 miradas:


Mirada 1: La importancia territorial del ámbito del estudio.


En un entorno con solo un 55% de suelo no urbanizado como es el área metropolitana de Barcelona, la zona de actuación, situada en el municipio de Barberá del Vallés, se nos presenta como un ámbito de oportunidad, el área de mayor superficie sin edificar junto al rio Ripoll que permite conectarlo ecológicamente con dos grandes mosaicos agroforestales.

Establecer esta conexión permite generar un ámbito de gran influencia para la conexión ecológica entre el Parc de Sant Llorenç del mundo i l’obac y el Parc de Serralda de Marina.

La importancia territorial de la zona de actuación dentro de una matriz territorial, determinarán cuáles serán los puntos donde la perturbación humana deberá estar más controlada para permitir el tránsito y la movilidad de especies, generando así las diferentes estrategias de paisaje que se desarrollaran en el ámbito.

Por lo tanto, para establecer una estrategia territorial de conectividad ecológica es necesaria la interrelación desde la escala del ámbito a la escala del territorio. Será tan importante las zonas que se intervendrán como las conexiones que quedan a la espera de futuras intervenciones. Esta forma de intervenir en una parte dentro de mirada global, produce que las diferentes decisiones proyectuales tomadas en el ámbito de escala de lo micro sean de una mayor relevancia al ser el único espacio de oportunidad dentro del ámbito de una escala de lo macro.


Relación entre ámbito y Territorio


Mirada 2: Estrategias de conectividad ecológica.


En la condición de un mundo antropizado, donde el dominio de lo humano sobre el medio natural y sus dinámicas a fracturado un territorio, la conectividad ecológica es la estrategia territorial para mejorar la movilidad de especies -flora y fauna- y por ello, la conservación de los diferentes ecosistemas que habitan en el territorio.

Para generar la conectividad ecológica se han establecido diferentes estrategias, que permitan generar una matriz ecológica, transversal (centrándose en la conexión de las zonas de mayor permeabilidad ecológica de bosques que se encuentran aisladas entre sí) y longitudinal (a través de la mejora y creación de nuevos hábitats de rivera), y que permita a su vez diferentes gradientes de actividad y perturbación humana para poder configurar un medio que permita la convivencia de los diferentes modos de vida y experiencias de los actores humanos y no humanos.

Así, para explicitar estas estrategias, las actuaciones se han desarrollado en tres ámbitos: Conectividad del Mosaico agroforestal, conectividad del ámbito fluvial y relaciones entre movilidad antrópica y movilidad ecológica.

Conectividad del ámbito fluvial:

Para la mejora de la conectividad ecológica del río Ripoll, se ejecuta como primera acción la descanalización del río. Frente a la antigua forma de gestionar la relación con las crecidas del río tras las inundaciones anteriores, el proyecto busca una nueva forma de dialogar con la incertidumbre de las dinámicas del Ripoll. Para ello, se generan una serie de terrazas y taludes absorben la subida del nivel del agua, sin interrumpir la movilidad ecológica. Además, estas terrazas permiten contener y aguantar los márgenes del río frente a la erosión de las escorrentías y el curso del agua.

Tras un estudio de la topografía del lugar, se ubica en las zonas con menor cota respecto al Río Ripoll, una gran zona de humedal generado por un movimiento de tierras. Esta zona era una de las zonas de mayor inundación en las épocas de lluvia, así, la intervención trata de resolver esta problemática generando a su vez un nuevo lugar para diversos ecosistemas. El humedal resuelve la relación entre el encuentro del torrente y del rio Ripoll mejorando mejora la biodiversidad, expandiendo la vegetación de ribera hacia el interior.

Esta nueva topografía nos permite apreciar un paisaje donde sauces, olmos, álamos, carrizos, de aguas dinámicas y de una gran diversidad biológica.

Además, del nuevo humedal, se integran en la zona de rivera un antiguo humedal artificial, alimentado con agua de un antiguo canal de riego. Para la integración ecológica y paisajística se modifican sus límites, pasando de una valla de madera a un buffer vegetal que permite separar la interacción humana sin interrumpir la movilidad ecológica.

Conectividad del mosaico agroforestal:

Para la conectividad de los mosaicos agroforestales, se desarrollan una matriz de conectores ecológicos transversales y longitudinales que permiten la movilidad de especies entre las zonas de mayor permeabilidad ecológica.

La transversalidad se genera principalmente en la reforestación de la zona del torrente, que permite unir las zonas boscosas del ámbito. La longitudinal se establece tras la reforestación de parcelas agrícola estratégicas que permitan la unión con el río Ripoll y con los mosaicos agroforestales de escala territorial. Por último, dentro de los campos agrícolas, se establece una arbustiva de directriz irregular que permita la movilidad hacia las zonas de mayor permeabilidad.

Esta multitud de estrategias permite generar una matriz ecológica a diferentes escalas que mejoran la biodiversidad, la complejidad del territorio y la movilidad de especies en un territorio que se encontraba fragmentado.

Relaciones entre movilidad antrópica y movilidad ecológica:

Estrategias de conectividad ecológica del ámbito fluvial


Para establecer un equilibrio entre la movilidad de lo humano y la movilidad ecológica se desarrollan diferentes acciones en función de la situación en la que se encuentra la intersección.

1. Pasos ecológicos subterráneos. Aprovechamiento de las zonas de torrentes para establecer la movilidad ecológica por debajo de las carreteras. Este paso debe tener entre 5-6 metros de altura para permitir la entrada de luz, que permite crecer diferentes especies de vegetación y generar un ambiente de seguridad para el paso de la fauna. Al estar situado en una zona de torrente, el paso debe tener la dimensión necesaria para desarrollar el paso de especies tanto en un ámbito seco como en un ámbito húmedo.


2. Pasos ecológicos aéreos. En las carreteras que no son posible establecer un paso subterráneo, se establece una conexión mediante la unión de las copas de los árboles. Además, para permitir un tránsito de especies que se muevan por la tierra se establece una estrategia que limite la movilidad de los vehículos y un cambio de pavimento que visibilice esta zona de paso de especies.

3. Mejora de la vegetación del talud. En el paso de grandes infraestructuras, donde la altura de paso es de 12-15 metros de altura, debido a la imposibilidad de modificar sus dimensiones por el elevado coste económico que supondría, se decide mejorar las grandes zonas de talud, mejorando la biodiversidad y acomodándolo para la movilidad de diferentes especies.


Equilibrio entre movilidad y actividades antrópica y movilidad ecológica


Mirada 3: La experiencia del paisaje.


Esta nueva forma de abordar el paisaje a partir de la comprensión de las diferentes dinámicas y movilidad de especies biológicas, se ve reflejado en diferentes estructuras para gestionar las experiencias de lo humano con el medio biológico. De esta forma, se han desarrollado cuatro tipos paisajes donde se han explicitado esta nueva forma de habitabilidad:

Paisajes del agua: A través de una nueva forma de gestionar la dinámica temporal del agua se establece una nueva relación con el río Ripoll. Aparecen así nuevos paisajes como humedales y terrazas de crecida, permitiendo la aparición de nuevos hábitats de ribera y asociados a ellos una red de caminos y miradores, que permiten la contemplación de los ecosistemas y lugares de descanso asociados a la vegetación de ribera y su relación con el agua permiten generar lugares con una regulación térmica tanto en los meses de verano como en los de invierno.


Desarrollo del nuevo humedal

Gradientes de actividad – Gradientes de paisajes: Alrededor de los grandes nodos de actividades se establecen diferentes gradientes de densidad de vegetación, que actúan como filtros entre las zonas de mayor conectividad ecológica y las zonas de mayor perturbación debido a la actividad humana.

Paisajes Buffer: Son los paisajes indeterminados, paisajes sin una función establecida, cuyo estado de vegetación se modificará en función de la actividad antrópica y la apropiación cultural que se haga de ellos, permitiendo que las zonas de bosque se apropien de estos espacios si no se desarrolla ninguna actividad.


Experiencias del recorrido contemplativo

Recorrido contemplativo y la experiencia de inmersión en el ámbito: Son unos recorridos que permitan experimentar los diferentes ambientes del paisaje con una menor perturbación, sobre el medio. Un paseo, donde son los diferentes estados de la vegetación, los que marcan el recorrido, experimentando en su tránsito la humedad del ambiente de los torrentes, el caminar entre cultivos y zonas de bosque, los momentos donde el camino se abre al paisaje o donde las arbustivas te encierran en un interior de cobijo.


Para una experiencia cómoda del recorrido, el camino se adapta a la topografía del territorio, siguiendo una pendiente menor del 10% que te conduce hasta las zonas patrimoniales, los miradores del territorio o los diferentes ambientes del paisaje del bosque.


Los espacios indeterminados y los nodos de actividad antrópica


Mirada 4: El tiempo del paisaje. La experiencia de los ambientes en los cambios estacionales y la evolución de los paisajes en el tiempo.


El proyecto de paisaje se ha entendido desde el principio como un proyecto sin estado final. Así, el paisaje se ha proyecto desde el principio como un medio con un conjunto de temporalidades que van cambiando y van modificando la experiencia que se tiene de los diferentes ambientes. Esta relación con el tiempo se ha centrado en dos aspectos principales:

La edad de plantación de las diferentes especies vegetales.

Para un mayor éxito en la supervivencia del ecosistema, se ha seguido en las zonas de reforestación una pauta de plantación: en las especies arbóreas 5-10 años, en las arbustivas 3-5 años, y en las herbáceas hidrosiembras. Esta forma de gestión temporal, permite ir adaptando las especies y las interrelaciones que se producen entre ellas desde su crecimiento, lo que permite una mayor complejidad del ecosistema.

Esta estrategia se sigue en las zonas de mayor dimensión como las grandes parcelas agrícolas, pero en lugares de menor dimensión y donde las perturbaciones pueden ser mayor como la zona del torrente se realiza la plantación de especies con su crecimiento ya desarrollado.


Evolución por estaciones del paisaje

Cambios en los ambientes estacionales.

En esta interrelación que se producen entre el medio biológico y lo humano, el tiempo de las estaciones adquiere un papel principal debido a los cambios perceptivos de coloración, floración y relaciones térmicas que se producen en los camios del paisaje. Por ejemplo, se he han utilizado especies que dejan pasar luz en invierno y generan sombra en veranos, como los olmos, produciendo una mejora de la condición térmica del lugar, además de la mejora ecosistémica.

Además, en el proyecto también se han utilizado especies vegetales como los majuelos o los lentiscos que cambian su olor y su color por su floración en estaciones como la primavera, y van modificando la percepción del ambiente y la forma de experimentar el paisaje.

Estas decisiones nos muestran como trabajar con el paisaje es trabajar con el tiempo, donde el estado cambiante (y no un hipotético estado final) es lo que nos configura la forma de habitar este territorio.


Evolución del paisaje en el tiempo. Estado sucesional


Mirada 5: Dibujos, Maquetas y Fotomontajes. Instrumentos de manipulación de la realidad para la generación creativa del paisaje.


Durante el desarrollo de la intervención se ha incidido en los diferentes instrumentos para la creación del proyecto de paisaje. Más allá del dibujo de ordenador, se han desarrollado una serie de estrategias para comprender, manipular y modificar una realidad tan compleja como la del paisaje; y que han permitido entender y representar sus ambientes, las visiones, las experiencias.



Maqueta de desarrollo del humedal


Para esta comprensión del medio, se han utilizado desde múltiples croquis hasta diferentes fotografías que se tomaron tras las visiones de las primeras visitas al lugar. Estas primeras visiones han servido para ir realizando diferentes procesos de fotomontajes que se iban adaptando y modificándose en todo el desarrollo del proyecto. Para la comprensión volumétrica del lugar, se han generado diferentes maquetas y secciones que permitían entender la escala y las relaciones con el entorno que iban produciéndose en los diferentes ámbitos del proyecto.


Fotomontajes. Estado actual y propuesta

Estos instrumentos, muestran la importancia de entender el proyecto de paisaje como un proceso creativo donde las ideas van interrelacionadas con la forma con la que se trabaja el medio. Salir de la visión plana del ordenador para proyectar y manipular desde la visión, desde lo táctil y desde la mano, ha permitido desarrollar relaciones que acaban determinando la forma de experiencias y ambientes que se producen en el territorio.


Croquis y acuarelas



Conclusiones

Estas 5 miradas sobre el proyecto del río Ripoll, permite comprender la complejidad y la dificultad con la que abordar las relaciones para encontrar un equilibrio entre las formas de vida de los actores humanos y el medio biológico.


Proyectar desde paisaje, es proyectar desde comprensión del medio que nos rodea, asumiendo sus incertidumbres: la movilidad de especies, los cambios temporales, las fluctuaciones en las dinámicas de aguas, sus topografías y la memoria de los lugares.


Esta nueva forma de interpretar y comprender el medio permitirá dialogar con el paisaje sin imponernos sobre él, generando nuevas formas de vida, nuevas formas de experimentar los territorios para la construcción de una habitabilidad común con el planeta.


Autores: Jorge Espinosa Morales, Andrea Diaz Lacalle, Paula Catalina Orozco Khatib y Javier Rubio Frías.


Proyecto realizado para el Master en Arquitectura del paisaje, de la Universitat Politecnica de Catalunya.


Master en Arquitectura del paisaje, de la Universitat Politecnica de Catalunya: www.masterpaisajebarcelona.com/es


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