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CLEPSIDRA DEL RÍO LAJA - Infraestructura hidráulica adaptativa



Se le reconoce como. -Clepsidra o reloj de agua (del griego kléptein ‘robar’; hydor ‘agua’) a cualquier mecanismo para medir el tiempo mediante el flujo regulado de un líquido hacia o desde un recipiente graduado, dando así dos tipos diferentes de relojes según la dirección del flujo.” (Márquez Rodríguez, A.)1

ABSTRACT

En Chile los ríos entablan una estrecha relación con la geografía. Históricamente han definido fronteras, han esculpido los valles y asentado las llanuras. Sobre la empinada topografía de nuestro país corren a veces mansos, regando y haciendo crecer los bosques, y otras veces torrentosos, arrasando con la tierra. Son parte de las fuerzas naturales que activamente modelan nuestra geografía. Por ello su domesticación y encausamiento en grandes sistemas de irrigación y producción hidroeléctrica implica una reestructuración profunda del territorio que debe ser considerada y meditada desde la perspectiva de la arquitectura del paisaje.

Durante más de un siglo la implementación de infraestructuras hidráulicas ha sido parte del proceso de industrialización y desarrollo del país. El desarrollo de la agricultura, la generación de electricidad, el abastecimiento de agua potable a ciudades y poblados, la operación de múltiples industrias, dependen todas de la construcción de grandes obras ingenieriles capaces de amansar los cauces de los ríos. Sin embargo, la concreción de estas infraestructuras a partir del siglo XIX ha implicado grandes alteraciones sobre las cuencas hidrográficas del país. Más que ninguna otra, la industria agrícola y la industria hidroeléctrica han impulsado la creación de extensas redes de canalizaciones, drenando cuencas e inundando valles, reestructurando la matriz geográfica. Los cursos originales de muchos ríos han sido redibujados, desplazados y alterados. Los territorios que antes podíamos entender como cuencas en consonancia con ecosistemas, climas y geografías ahora aparecen fraccionados, obedeciendo a parámetros de funcionamiento dictados por una industria mayormente extractivista. Durante el transcurso del 2019 hemos visto como en el país la crisis originada por el modelo de privatización del agua ha llegado a sus más álgidos momentos. La sequía y el secuestro del agua por algunos actores en la zona centro del país ha tenido devastadores consecuencias para las comunidades rurales. La cuenca del Laja es un ejemplo paradigmático de este proceso. El río Laja se encuentra altamente intervenido desde su nacimiento en la cordillera de los Andes hasta su confluencia con el río Biobío, al punto que su caudal es por momentos extraído por completo del cauce natural.

Si en el siglo XX estas infraestructuras se desarrollaron en torno a un modelo de crecimiento continuo, en el siglo XXI deberán adaptarse a un escenario muy distinto. La escasez de agua y la creciente oposición pública ante la alteración de los ecosistemas fluviales obligan a reevaluar estas infraestructuras desde de una perspectiva ecosistémica y política. En esta transición, el rol de la arquitectura es reconocer los vínculos de estas infraestructuras con la planificación territorial, y últimamente con la construcción del paisaje. Esto, de manera de situar la obra de ingeniería como una oportunidad de entablar negociaciones cruzadas en el núcleo del sistema hidrológico, donde confluyen no sólo las industrias sino también los ecosistemas humanos y silvestres.




INTRODUCCIÓN


Bajo el modelo actual, el secuestro del agua y de la energía del agua de un sistema hidrológico para abastecer a las ciudades y sus industrias supone la fragmentación y deterioro de sistemas territoriales de gran envergadura. Las cualidades de los ecosistemas involucrados son alteradas en múltiples ámbitos que la ingeniería hidráulica normalmente no considera. Los criterios mínimos de preservación, como el caudal ecológico, no son suficientemente exigentes o coherentes con la complejidad de los ecosistemas y las alteraciones son tales que muchas veces imposibilitan la subsistencia de las especies endémicas. Existen además barreras que interrumpen la continuidad de los corredores biológicos, así como otras infraestructuras como canalizaciones y desviaciones que cercenan la conexión entre el cauce y los bosques ribereños.

Sobre la cuenca del río Laja las infraestructuras hidráulicas se instalan como si se tratase de un gran campo de faenas. Atravesado por estas estructuras el río actúa una y otra vez como interfaz y plataforma para las actividades industriales, y en el transcurso del tiempo absorbe reiteradamente las externalidades negativas que estas generan. Esto se ha traducido en una pérdida de los valores ecológicos del ecosistema fluvial y en una expropiación del rio del imaginario cultural local. Los puntos de acceso progresivamente se han ido cerrando y las infraestructuras de presas y bocatomas han hecho del río un lugar vetado al uso público. Por otro lado, en la escala regional este espacio también es escenario de un conflicto hídrico mayor, encabezado por la industria hidroeléctrica y la industria agrícola, el cual se ha visto agravado por periodos de sequía y una creciente demanda de energía eléctrica en el país.


Ante este escenario; ¿Tiene sentido buscar soluciones desde el ámbito disciplinar de la arquitectura o, por el contrario, es necesario sumergirse en una práctica transdisciplinar donde podamos instrumentalizar las capacidades del diseño en un contexto donde priman las variables ecológicas e industriales? Y en definitiva; ¿Cómo puede contribuir la arquitectura a la implantación del sistema hidroeléctrico, no sólo como una pieza de infraestructura, sino además como parte integrante de un ecosistema y de un lugar habitable?




INFRAESTRUCTURA


Para abordar este problema desde la arquitectura del paisaje es necesario considerar que estos sistemas hidráulicos de gran escala son verdaderos modeladores geográficos, capaces de alterar el desarrollo del paisaje en largos periodos de tiempo. Su correcta comprensión y prudente integración a los ecosistemas naturales resulta por lo tanto crucial para prever y en la medida de lo posible orientar el desarrollo sostenible del territorio. Al mismo tiempo, en la medida que pueda esclarecerse el grado de afectación que tienen las infraestructuras hidráulicas sobre el comportamiento de la cuenca en el corto plazo, puede replantearse su funcionamiento para conseguir vinculaciones sinérgicas entre ecosistemas abiertos y economía humana. Así, el sistema de manejo de agua podría constituirse no solo como un artefacto, sino como parte del ecosistema en la medida en que construye relaciones entre las múltiples escalas del sistema hidrológico. Es decir, el mismo cuerpo de la maquinaria hidráulica, tal como lo sugiere la definición de Stan Allen, podría ser apto de convertirse en un estrato más del paisaje que podemos habitar e interpretar como parte del paisaje natural.


“Los sistemas infraestructurales funcionan como ecologías artificiales. Dirigen los flujos de energía y recursos en un lugar, y condicionan la densidad y dirección de un hábitat. Crean las condiciones necesarias para responder a ajustes incrementales en la disponibilidad de los recursos y modifican el modo de habitabilidad en respuesta a condiciones ambientales cambiantes.” (Allen, Stan. 1999) . 2




ENTRE CUOTAS Y CAUDALES


El problema de la administración de los derechos de agua en Laja comienza en el año 1958 con un convenio firmado entre la DOH (Dirección de Obras Hidráulicas) y ENDESA (actual ENEL). Este estipuló que ENDESA debería asegurar un caudal mínimo de 90 m3/s en el río Laja. No obstante, en ese entonces, la demanda por parte de los regantes ya superaba los 125 m3. El acuerdo, desde su concepción, genera una discordancia entre los caudales turbinados por la hidroeléctrica y la demanda real de la agroindustria poniendo en crisis la complementariedad de estas actividades. Esta problemática se ha prolongado hasta el día de hoy afectando también a la mantención de los caudales ecológicos y los caudales mínimos para la existencia de lugares con valor patrimonial como los Saltos del Laja. 3


Los derechos no consuntivos, utilizados por las hidroeléctricas, son por definición devueltos, por lo que podría pensarse erróneamente que no causan una alteración en el balance hídrico de la cuenca. Sin embargo, el conflicto radica en que la prioridad de consumo de agua fluctúa en distintas épocas del año según criterios diferentes. El núcleo hidroeléctrico, responde a la demanda del SIC que es considerada prioritaria desde el punto de vista estatal. Sus fluctuaciones obedecen a un consumo eléctrico que aumenta en invierno, mientras que la demanda de agua para riego tiene su punto culmine en los meses de verano. Dado que ENEL posee la única extracción del Lago Laja a través de la central El Toro, el caudal aguas abajo y la carga hídrica del Lago dependen de su funcionamiento. El hecho de que ésta haya caído a un 6% de su capacidad histórica habla de una pésima administración motivada por intereses económicos. Se trata de una demanda insostenible bajo cualquier pronóstico de recarga hídrica. Por un lado, la administración estatal acorde al plan Energía 20504 establece que los embalses jugarán un rol central en la seguridad del SIC al actuar como reservas frente a crisis energéticas. Si es así ¿Cómo sería posible otorgar seguridad de abastecimiento también a la agroindustria? Y más importantemente ¿Como recuperar la integridad de los ecosistemas naturales a lo largo de la cuenca y al mismo tiempo mantener la función del río como sustento para las actividades productivas humanas?


RECOMPONER LOS RITMOS FLUVIALES

La variabilidad climática, las fluctuaciones en el régimen hídrico de la cuenca, los procesos de erosión y sedimentación son los factores que más fuertemente informan el diseño de una infraestructura que está localizada precisamente en el lecho del río. Además, el régimen hídrico hoy en día es el resultado de una gestión convenida entre dos industrias y nadie más. Una gestión que con el advenimiento de una mayor variabilidad climática será cada vez más compleja. Por lo que resulta primordial abordar la dimensión temporal de este paisaje al momento de intentar redefinir la infraestructura hidráulica. La clepsidra es, en este respecto, un elemento muy sugerente para pensar en formas de mover el agua a través del tiempo. Para pensar en cómo restaurar la integridad del paisaje fluvial y regular las alteraciones del régimen hídrico. Para reconstruir un grado de normalidad y periodicidad en el ecosistema para que este pueda volver a consolidarse y eventualmente entablar un desarrollo sostenible junto a las actividades humanas.

Por eso el proyecto busca funcionar como una clepsidra, convirtiendo el fluir del agua en un ritmo regular y controlado. De manera de volver darle vida al caudal, controlando las variaciones erráticas que producen los sistemas industriales que son exógenos al ecosistema.


Modelo piscicultura



ENDOSIMBIOSIS DE LA INFRAESTRUCTURA

Para lograr esto se decidió operar sobre la matriz geomorfológica existente, en particular sobre las islas que se extienden dentro del humedal. En una operación de biomimesis se interpretaron estas islas como células de un tejido vegetal, equipadas con prominentes vacuolas que en este caso son estanques que permiten un mayor grado de resiliencia del humedal ante el estrés hídrico. Así cuando hay escasez de agua los estanques controlan el microclima y proveen un oasis para la fauna silvestre. Y cuando hay crecidas el sistema puede absorber el superávit y el agua comienza a circular lentamente dentro el sistema, pasando de un estanque a otro.

Al igual que en las vacuolas, estos estanques no cumplen solo el mero rol de almacenar líquido, sino que albergan otros “procesos metabólicos” importantes. Utilizando estos parches de tierra aislados y conectándolos mediante un sistema de puentes, pasarelas, canales y cañerías, se configura un campo de reservorios y estanques con funciones valiosas para la población local como lo son la piscicultura, el almacenamiento y tratamiento de aguas y las actividades recreativas como el baño y la pesca. Todo esto energizado por una matriz eléctrica propia con generación de pequeña escala. Finalmente, cuando llega el periodo estival esta carga hídrica restante es utilizada para abastecer a los territorios agrícolas circundantes.

Con esta morfología se disuelve la figura de la bocatoma de extracción y es reemplazada por la morfología del rizoma, sistema no jerarquizado capaz de reconfigurarse internamente para adaptarse a las variaciones del medio. Un sistema que asimismo se puede desarrollar de manera incremental, sin depender de la concreción del total para funcionar. Además, la presencia de este sistema pone en evidencia la extracción del agua, quedando los actores representados por la multiplicidad de estanques y haciendo de manifiesto la interdependencia entre la comunidad de regantes y el río.


Estanque


INTERFAZ ECOSISTÉMICA


La infraestructura propuesta soluciona dos grandes problemáticas; En primer lugar, funciona como un proyecto de mitigación en la medida que permite articular una industria de interés nacional, como lo es la producción hidroeléctrica, con un territorio y una industria de escala regional, como lo es la agricultura del valle central. En la eventualidad de que el SIC requiera una inyección de energía mayor a la habitual, o fuera del escenario de rutina, el polo hidroeléctrico del Laja puede adecuar su funcionamiento. Esto normalmente generaría una alteración en el régimen hídrico de toda la cuenca, cuyos efectos pueden propagarse hasta el valle central. Ante esta eventualidad el rizoma de estanques junto al humedal tendría la función de amortiguar los efectos de crecidas y aluviones, protegiendo la cuenca en su curso inferior y aprovechando de manera efectiva el surplus hídrico.


Pasarela entre estanques

En segundo lugar, el sistema de estanques confiere a la matriz agrícola una seguridad sobre el recurso hídrico que la sustenta: mayor adaptabilidad, reactividad y resiliencia ante cambios en el corto y en el largo plazo. La configuración a partir de estanques fomenta una mayor responsabilidad a partir de la interindependencia de los actores al tiempo que posibilita la diversificación de los ecosistemas del río, así como los servicios ecosistémicos que las comunidades aledañas pueden percibir.

Sin embargo, el mayor valor reside en la posibilidad que supone imaginar una infraestructura que combine naturaleza e ingeniería. Una infraestructura de interfaz que es la combinación del sistema hidráulico con el ecosistema fluvial, donde las cualidades de ambos puedan potenciarse. Por un lado, el humedal es puesto al servicio de quienes requieren el abastecimiento de agua, para modular las variaciones del régimen hídrico entre periodos de inundaciones y sequías y poder asegurar en mayor grado la disponibilidad de agua para uso humano. Simultáneamente la construcción de los estanques se plantea de tal manera que asegure la sostenibilidad y el enriquecimiento del ecosistema del humedal. La naturaleza se propone como una yuxtaposición sin jerarquías, donde no se debe distinguir lo natural de lo artificial. Donde la redundancia geométrica de los sistemas vivos, en la figura del tejido vegetal que se convierte en sistema hidrológico mediante el diseño y la fuerza biológica del humedal, convierten a la infraestructura propuesta en una pieza más dentro de un cúmulo sinérgico de relaciones en el paisaje.


“An endosymbiont or endobiont is any organism that lives to mutual benefit within the body or cells of another organism, i.e. in an endosymbiosis. / Un endosimbionte o endobionte es cualquier organismo que vive en beneficio mutuo dentro del cuerpo o las células de otro organismo, es decir, en una endosymbiosis” (Margulis, Chapman, 2009: 493)5.


Autor: Hans Besser Kerrigan


Patio de piscicultura


Notas

1 Alexis Márquez Rodríguez. Universidad Central de Venezuela. Columnista del diario «El Nacional», de Caracas. Publicado en http://fluidos.eia.edu.co/fluidos/clepsidra/unoc.html

2 ALLEN, Stan, 1999. Infraestructural urbanism. Points + Lines: Diagrams and Projets for the City. Nova York: Princeton Architectural Press, pp. 58-57.

3 Comisión Especial Investigadora de Resoluciones Coremas sobre Proyectos Energéticos. Asociación de Canalistas del Laja

4 Comité Consultivo de Energía 2050. (2015). Hoja de Ruta 2050: hacia una energía sustentable e inclusiva para Chile.

5 Margulis, Lynn; Chapman, Michael J. (2009). Kingdoms & domains an illustrated guide to the phyla of life on Earth (4th ed.). Amsterdam: Academic Press/Elsevier. p. 493. ISBN 978-0-08-092014-6. Retrieved 2 August 2016.


Pasarelas entre islotes


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